¡Mujeres déjense llevar hacia el mundo emprendedor!

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Autora: Viviana Angulo
Editora: Claudia Eid
Colaboradora: Paula Barrientos
Fotografías: Carolina Virreira

En América Latina la participación de mujeres es aún sorprendentemente reducida y en contraste muy poderosa dentro de los ecosistemas emprendedores más maduros. Aún somos la minoría en las tres comunidades ejes (emprendedores, inversores y mentores) sin embargo, estamos presentes en roles de decisión en organizaciones gestoras e impulsoras del entorno emprendedor.

En los últimos años, movimientos como WeXchangeMujeres del PacíficoAnimus Summit, han creado las plataformas en América Latina dónde reconocemos nuestro rol en el desarrollo de ecosistemas, sofisticamos conocimientos y ampliamos nuestras redes de apoyo. La mayoría de estos programas están enfocados a despegar a la mujer emprendedora e incentivan el interés y participación de mentoras e inversionistas. A pesar de estas valiosas iniciativas, creo que subsiste una pregunta que no hemos logrado responder de forma masiva, efectiva y atractiva para atraer a mujeres de diversos perfiles a conocer el valor de un ecosistema emprendedor. Cómo mujer, ¿qué puedo brindar y obtener al participar en un ecosistema emprendedor?

En ecosistemas en formación, es posible que se tenga que dar más de lo que se recibe, que te conviertas en articuladora de sinergias y punta de lanza para abrir oportunidades para otros y para ti.

1. El punto de partida (Introspección)

Para ingresar a una comunidad dentro de un ecosistema, debemos tener claro qué podemos aportar en ésta y, por otro lado, qué buscamos obtener de nuestra participación. Este ejercicio requiere que hagamos un análisis de nuestra trayectoria humana y profesional. Con esto no me refiero a realizar un estudio psicoanalítico, sino, de una mirada a los aprendizajes que serán de valor al momento de relacionarnos con otros actores activos en el ecosistema.

La introspección nos ayuda a crear el “pitch” de entrada. Sí, muy al estilo de los emprendedores, como nuevos miembros de un ecosistema tenemos que tener claro nuestro valor diferencial. Como mujeres profesionales esta introspección es clave, normalmente vivimos en la carrera diaria de manejar todos nuestros roles (profesional, madre, esposa) sin darnos cuenta de que de cada uno de ellos podemos extraer valiosas experiencias, que nos conectarán y nos harán más poderosas como emprendedoras, mentoras, gestoras e inversionistas.

Sobre la interrogante de ¿qué esperar de una interacción en un ecosistema emprendedor?, pues depende del nivel de crecimiento de éste.

En ecosistemas en formación, es posible que se tenga que dar más de lo que se recibe, que te conviertas en articuladora de sinergias y punta de lanza para abrir oportunidades para otros y para ti. Como emprendedora, unir fuerzas con otras mujeres en esta actividad será la primera plataforma que apoye el crecimiento de sus negocios.

En ecosistemas maduros es más fácil identificar actores de los cuales, según su área de pericia o enfoque, podrás obtener información, educación, inversión, red de contactos u oportunidades de negocio.

2. La pista de despegue  (La creación de redes de contactos) 

No importa la personalidad con la que naciste, tímida o extrovertida; el contexto social en que te desarrollaste; el crear redes de contactos no es una opción, es una necesidad en la cual te apoyaras tú, tu pareja y tus hijos a lo largo de sus vidas en este mundo que nos va quedando chico gracias a la conectividad y movilidad de las personas. Puesto en una forma más simple, si conoces a la persona clave, ésta te abrirá las puertas que necesites en algún momento determinado. Es una actividad que se desarrolla consciente y metodológicamente, ya con la práctica se convierte en un hábito natural de relacionamiento con la mejor intención de encontrar puntos de encuentro.

Un ecosistema emprendedor es un tejido de redes, estar involucrada en sus diferentes grupos te convierte en una tejedora de relaciones. En este espacio nosotras somos extraordinarias conectoras por dos motivos esenciales:

  • Conectamos sin esperar algo a cambio, esto nos abre más puertas ya que genuinamente (no ingenuamente) esperamos generar valor para otros.
  • Somos rápidas estrategas mentales (vaya práctica que tenemos organizando nuestra y la vida de otros) podemos visualizar y desarrollar sinergias entre diferentes actores con gran creatividad y tenacidad.

Es una de nuestras destrezas el crear alianzas de confianza y a partir de ellas desarrollar acciones concretas. Es por ello, que estoy convencida de que los ecosistemas en desarrollo se beneficiarían mucho al tener mujeres liderando organizaciones o proyectos que fortalezcan el emprendimiento en un país o región.

3. El viaje (Ser parte de mejorar nuestro entorno) 

En estos nueve años trabajando en entornos emprendedores quizá de lo que más satisfecha me siento, es haber creado relaciones de valor y de alguna forma motivar a otros a pensar colaborativamente y a largo plazo.

Los resultados más importantes de un ecosistema emprendedor ágil y sano, no llegan de la noche a la mañana. A veces esto es complicado de explicar en entornos masculinos que buscan un retorno inmediato. Nosotras entendemos que ciertas iniciativas necesitan tiempo para madurar, y que apostar por ellas podría tener un efecto positivo para todos. En esta línea coincido con el pensar de mi amiga Paula Barrientos Managing Partner de InQlab (Company Builder – Colombia) cuando afirma que “…más allá de la discusión de capacidades que se pueden resaltar asociadas a los hombres y mujeres, un mayor involucramiento de las mujeres va a contribuir a la problemática mundial de “equidad de género”, que se acentúa aún más en ecosistemas como el del emprendimiento. Sin duda, ambientes más diversos impactarán en indicadores de productividad y crecimiento”.

En un ecosistema emprendedor conectado existe una regla, ayudar al otro esperando proyectar sus capacidades para lograr un éxito en común

4. El destino (Aprender) 

En un ecosistema emprendedor conectado existe una regla, ayudar al otro esperando proyectar sus capacidades para lograr un éxito en común. Como mujer educarte es un derecho por el cual hemos peleado generaciones, y si eres de las que aprender es un camino y no un fin en este entorno sentirás que has llegado a un espacio en el cual tus ideas y opiniones no solo son escuchados, sino valorados. En un ecosistema activo tienes acceso a múltiples actividades, la mayoría destina al fortalecimiento de capacidades e intercambio de ideas. Si decides participar en éste, podrás estar expuesta a diferentes contenidos y aprenderás sobre aciertos, fracasos y retos al despegar un negocio; necesidades y soluciones disruptivas en industrias y fuentes de financiamiento, entre otros temas. Y en el proceso aprenderás de ti misma, potenciaras tus capacidades y serás impulsora de un movimiento que apasiona cuando es sano y pujante. Entre los eventos que te sugiero participar está el foro WeXchange organizado for BID Fomin que este año se realizará el 6 y 7 de noviembre en la Universidad del Pacífico en Lima.

Paula Barrientos Managing Partner de InQlab (Colombia) afirma que hay estudios que soportan que la mujer puede tener capacidades que desarrolla mejor que el hombre, que pueden ser muy valiosas a la hora de emprender, o de conectarse con el emprendimiento. “Somos mejores mentoras y tenemos una naturaleza más “cooperativa” a la hora de trabajar en equipo”, enfatiza Paula. “Adicionalmente se dice que la tasa de fracaso en empresas lideradas por mujeres es menor en los primeros años de una empresa, siendo esta la fase crítica de las nuevas empresas”, añade.

En definitiva, los vínculos que podemos desarrollar y capitalizar al ser parte de este movimiento eje para el desarrollo de una cultura colaborativa, es una experiencia valiosa para el despegue de “startups” (empresas emergentes) que cambiarán nuestro entorno de forma positiva y para nosotras mismas en la búsqueda de potenciarnos a todo nivel.

Sobre Viviana Angulo

Directora para América Latina de Valhalla Private Capital, empresa canadiense de finanzas corporativas dedicada a la inversión en startups y educación sobre venture capital en la región.

Viviana lideró varios programas de gestación empresarial como la primera aceleradora de empresas maduras del Caribe – Guayacán Venture Accelerator; el despliegue en Puerto Rico del programa de becas de Babson para académicos en el área de emprendimiento; y la organización de conferencias internacionales como el Puerto Rico Venture Forum (2013) y el Roundtable of Entrepreneurship Education de la Universidad de Stanford (2011). En Perú apoyó la formación de la primera red de inversionistas ángeles y actualmente se encuentra liderando la creación de la primera aceleradora en Bolivia. Se considera una conectora de relaciones en América Latina y propulsora del valor de la mentoría para el fortalecimiento de capacidades de la mujer en ecosistemas emprendedores y profesionales.

Estudios: Licenciada en Derecho Corporativo (Universidad Privada Boliviana – Bolivia)
Maestrías en Derecho Informático y Relaciones Públicas. (España – Puerto Rico)
Certificaciones Ejecutivas en: Babson College, Kellogg y Georgetown.